I CONGRESO MUNDIAL DE VITÍLIGO - MILÁN

I CONGRESO MUNDIAL DE VITÍLIGO - MILÁN
San Raffaele Congress Centre

miércoles, 21 de enero de 2009

PSIQUIS, INMUNIDAD Y PIEL (VITÍLIGO)

PSIQUIS, INMUNIDAD Y PIEL (1ª PARTE)
Juan Honeyman
Director del Departamento
de Dermatología.
Universidad de Chile.
Santiago de Chile.

La piel y el sistema nervioso tienen un
origen común. Los nervios liberan sustancias
químicas o neuromediadores,
que también pueden ser secretados
por las células de la epidermis.
Existen neuromediadores que dilatan
los vasos sanguíneos y enrojecen
la piel, como ocurre en el rubor de la
vergüenza. Otros, como la adrenalina,
originan vasoconstricción, que en
la cara se manifiesta por palidez facial
como ocurre con el susto.
Las fibras nerviosas y las células epidérmicas
pueden secretar sustancias
que afectan a la inmunidad y originan
enfermedades alérgicas o bajada de
las defensas, lo cual se asocia con un
mayor riesgo de infecciones o de
tumores.
Las alteraciones nerviosas, las cutáneas
y las hormonales pueden asociarse
originando enfermedades como
el ovario poliquístico, enfermedad en
la cual existe acné y aumento del vello
corporal. Todo ello se relaciona con
incremento de los andrógenos en una
mujer en edad fértil agravado por el
estrés.
Entre un 30 y un 70% de las enfermedades
de la piel se asocian a alteraciones
psicológicas. Estas psicodermatosis
comprenden los trastornos
psiquiátricos, los psicofisiológicos y las
manifestaciones por exageración de
la función normal.
Las manifestaciones cutáneas de las
afecciones psiquiátricas más frecuentes
se asocian a delirios, alucinaciones
o alteraciones de la imagen corporal.
Estas enfermedades se relacionan con
depresiones graves, psicosis obsesivocompulsiva
o dismorfia corporal.
El delirio de parasitosis es una psicodermatosis
psiquiátrica en la cual
el paciente está convencido de que
tiene parásitos en la piel, e incluso tiene
alucinaciones mostrando costras
que según él son los parásitos. En este
mismo grupo se incluyen las alteraciones
de la imagen corporal. Es frecuente
observar casos que atribuyen
sus fracasos sentimentales a una deformidad
física inexistente. Hay pacientes
con trastornos psiquiátricos graves,
con psicosis monosintomáticas, que
están convencidos de que padecen
dermatosis, que en realidad son inexistentes.
Las dermatosis autoinducidas son
otro grupo de manifestaciones cutáneas
de enfermedades psiquiátricas.
Entre ellas se incluyen la dermatitis
artefacta, las excoriaciones neuróticas,
el acné escoriado y la tricotilomanía.
En este grupo se observa la
existencia de lesiones en la piel provocadas
por la propia persona, ya sea
por rascado o por la utilización de los
más diversos tipos de instrumentos
cortopunzantes, en ocasiones con el
objetivo de tener una ganancia secundaria,
como lograr la atracción o la
preocupación de la familia. En casos
de enfermedad psiquiátrica grave no
es posible detectar una causa justificada.
La tricotilomanía es el hábito de tirarse del pelo,
originando alopecia por traumatismo. Puede
corresponder a un tic nervioso similar al de comerse
las uñas por nervios, o ser una reacción para
lograr la atracción de otra persona. En casos graves
puede representar una enfermedad psiquiátrica
importante.
Un grupo misceláneo de psicodermatosis son la
glosodinia y la glosopirosis. Se caracterizan por
presentar una sensación de ardor o dolor en la lengua,
en situaciones de estrés. Lo mismo ocurre en
el caso del prurito psicogénico, en el cual la persona
tiene picazón corporal cuando está nerviosa
sin que exista ninguna causa que lo explique.
Corresponden a trastornos psicofisiológicos,
enfermedades como la atopia o la alergia cutánea
y respiratoria, la psoriasis, el acné, la alopecia areata
o nerviosa y el vitíligo (pérdida de la pigmentación
cutánea).